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ParentsMedGuide
El
uso de de medicamentos para tratar la depresión en niños
y adolescentes: información para los pacientes y sus familias
Redactado
por la
American Psychiatric Association (APA) y
la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP)
Con la colaboración de
una alianza nacional de padres comprometidos,
fuentes de información y asociaciones profesionales
Ya
sea como padre o encargado de un niño o un adolescente con
depresión o como paciente, debe conocer la última
decisión de la Administración Federal de Drogas y
Alimentos (FDA, por su sigla en inglés) de pegar una etiqueta
de advertencia o un "caja negra de advertencia" a todos
los antidepresivos que se usan para tratar la depresión y
otras enfermedades en niños y adolescentes.
La
American Psychiatric Association y la American Academy of Child
and Adolescent Psychiatry han redactado esta Hoja Informativa para
ayudar a que los pacientes y sus familias puedan decidir mejor acerca
del cuidado más adecuado para niños con depresión.
La
depresión es una enfermedad que afecta todos los aspectos
de la vida de una persona joven y de su familia. Puede afectar las
relaciones entre los miembros de la familia y los amigos y el desempeño
en la escuela y causa problemas de salud en general porque afecta
la alimentación, el sueño y los ejercicios. Si la
enfermedad no se trata o si no se la trata bien, la depresión
puede ser muy peligrosa por el riesgo de suicidio relacionado.
Pero
cuando se le reconoce y diagnostica correctamente, puede tratarse
con éxito. Se debe adaptar un programa comprensivo de cuidado
a las necesidades del niño y de su familia. El tratamiento
puede incluir psicoterapia o una combinación de psicoterapia
y medicación. Puede incluir terapia familiar, consulta con
la escuela del niño (por ejemplo, sobre la interacción
y apoyo con sus pares), y grupos de autoayuda.
¿Qué
es un caja negra de advertencia?
Un
"caja negra de advertencia" es una etiqueta que traen algunas medicaciones.
La FDA la utiliza para alertar a los médicos que recetan
los medicamentos y a los pacientes que deben tener cuidado especial
con su uso; por ejemplo, los pacientes con determinadas enfermedades
o pacientes de cierta edad. La FDA ha decidido que esa etiqueta
de advertencia es obligatoria en todos los antidepresivos que se
usan para tratar la depresión y otras enfermedades como la
ansiedad o los trastornos obsesivos compulsivos (TOC) en niños
y adolescentes.
¿Qué
causó la advertencia de la FDA?
En
el año 2004, la FDA estudió 23 estudios clínicos
donde participaron más de 4,300 pacientes niños y
adolescentes que recibieron uno de los nueve antidepresivos diferentes.
No se registraron suicidios en ninguno de estos estudios.
La mayoría de los estudios que revisó la FDA usaban
dos medidas para evaluar los pensamientos y comportamientos suicidas
que la FDA designa colectivamente como "tendencia suicida":
- Todos
han usado "informes de eventos adversos", que son informes realizados
por el investigador clínico si un paciente (o sus padres)
expresa espontáneamente sus pensamientos suicidas
o describe comportamientos que podrían ser peligrosos.
La FDA ha descubierto que aproximadamente el 4 por ciento de todos
los niños o adolescentes que tomaban la medicación
ha informado sobre esos "eventos adversos" en comparación
con el 2 por ciento de los que tomaban un medicamento falso (una
píldora de azúcar creyendo que era su verdadero
medicamento). Uno de los problemas de usar este enfoque es que
la mayoría de los jóvenes sólo habla acerca
de sus pensamientos suicidas cuando se les pregunta y en este
caso no se completa el informe.
- También
hubo una segunda medida en 17 de los 23 estudios. Eran formularios
con preguntas sobre pensamientos y comportamientos suicidas
que cada niño o joven completaba en cada visita. Según
la opinión de varios expertos, estas medidas son más
seguras que los informes de eventos. El análisis que realizó
la FDA sobre la información de estos 17 estudios
dio como resultado que la medicación no aumenta la tendencia
suicida que existe antes del tratamiento, ni lleva a tener nuevas
tendencias suicidas a los que no habían pensado en el suicidio
cuando empezó el estudio. En realidad, en estas medidas
todos los estudios combinados mostraron las tendencias suicidas
se disminuyen un poco a lo largo del tratamiento.
Aunque
la FDA informó sobre ambas series de conclusiones, la agencia
no comentó sobre las contradicciones entre ellas.
Es
importante reconocer que los pensamientos suicidas son comunes en
las enfermedades depresivas. En realidad, la investigación
demuestra que más del 40 por ciento de los niños y
adolescentes con depresión piensan en hacerse daño
a sí mismos. Los tratamientos que aumentan la comunicación
sobre estos síntomas pueden ayudar a que el seguimiento sea
más apropiado, y esto disminuye el riesgo de suicidio.
¿La
FDA ha prohibido que los niños y adolescentes tomen antidepresivos?
No,
la FDA no ha prohibido que los jóvenes tomen estos medicamentos.
En realidad, la agencia pidió a los médicos y a los
padres que observen de cerca a los niños y adolescentes que
toman antidepresivos para controlar si tienen cambios de comportamiento
poco comunes y si los síntomas de la depresión empeoran.
El "caja negra de advertencia" dice que los antidepresivos están
relacionados con un mayor riesgo de pensamientos y comportamientos
suicidas en algunos niños y adolescentes, especialmente durante
las primeras etapas tempranas del tratamiento.
¿Pueden
los antidepresivos ayudar a los niños y adolescentes con
depresión?
Sí.
Un gran número de pruebas de investigaciones clínicas
respaldadas por empresas farmacéuticas y por el gobierno
federal probaron claramente la efectividad de los medicamentos para
mejorar los síntomas de la depresión. Un importante
estudio reciente, financiado por el Instituto Nacional de Salud
Mental (NIMH), estudió la efectividad de tres enfoques diferentes
para el tratamiento de adolescentes con depresión moderada
a severa.
- Uno
de los enfoques usados para el tratamiento fue el antidepresivo
fluoxetina o Prozac® aprobado por la FDA para usar con pacientes
pediátricos.
- El
segundo tratamiento fue un tipo de psicoterapia llamada terapia
cognitiva conductual, o CBT (por su sigla en inglés). Su
objetivo es ayudar al paciente a reconocer y cambiar patrones
de pensamientos negativos que pueden contribuir a la depresión.
-
El tercer enfoque combina medicación y CBT.
Estos
tratamientos activos se compararon con los resultados obtenidos
de un falso medicamento.
A las
12 semanas, los investigadores descubrieron que el 71 por ciento,
o casi tres de cada cuatro pacientes jóvenes que recibieron
el tratamiento combinado (o sea, medicación + CBT) mejoraron
mucho. De los que recibieron sólo medicación, mejoró
un poco más del 60 por ciento. El tratamiento combinado fue
casi dos veces más efectivo para aliviar la depresión
que el tratamiento con el medicamento falso o la psicoterapia solamente.
Es
importante destacar que los tres tratamientos mostraron una reducción
importante en la frecuencia de pensamientos o comportamientos suicidas.
Los participantes del estudio respondieron a preguntas sobre esos
pensamientos y comportamientos. Después de tres meses de
tratamiento, el número de jóvenes que tenía
esos pensamientos y comportamientos disminuyó de uno de cada
tres a uno de cada diez. No hubo suicidios entre los adolescentes
que formaron parte del estudio.
Una
lección clave de esta investigación es que la medicación
puede ser un tratamiento importante y valioso para la depresión
en niños y adolescentes, pero que los tratamientos combinados,
adaptados a las necesidades de los pacientes, pueden llegar a ser
mejores. Un buen tratamiento en general incluye psicoterapia individual
para mejorar la efectividad de la medicación y para ayudar
a reducir el riesgo de pensamientos o comportamientos suicidas.
Los
antidepresivos, ¿aumentan el riesgo de suicidio?
No
existen pruebas de que los antidepresivos aumenten el riesgo de
suicidio. Sin embargo, existen muchas pruebas de que la depresión
aumenta significativamente el riesgo de suicidio en niños
y adolescentes. No todos los niños suicidas tienen depresión
y pocas veces un niño depresivo muere por intentar suicidarse.
Sin embargo, los niños con un trastorno del estado de ánimo,
como es la depresión, tienen cinco veces más posibilidades
de tratar de suicidarse que los niños que no tienen estos
trastornos.
Esta
pregunta resalta un punto importante que mencionamos antes: la FDA
mostró que hay un aumento de los pensamientos y comportamientos
suicidas en los informes espontáneos entre los niños
que están medicados, pero no existen pruebas de que estos
pensamientos o comportamientos suicidas aumenten el riesgo de suicidio.
Además,
la investigación demuestra que el tratamiento de
la depresión, incluyendo el tratamiento con antidepresivos,
está asociado a una total disminución en
el riesgo de suicidios. La información reunida por los Centers
for Disease Prevention and Control (CDC) demuestra que entre 1992
y 2001 la tasa de suicidio entre los jóvenes estadounidenses
de entre 10 y 19 años disminuyó en más del
25 por ciento. Es importante notar que el mismo período de
diez años estuvo marcado por un aumento importante en la
prescripción de antidepresivos para jóvenes. La importante
disminución en las tasas de suicidio juveniles está
relacionada con el aumento en las tasas de prescripción,
a los jóvenes de estas edades, de una categoría de
antidepresivos llamada inhibidores selectivos de recaptación
de serotonina o ISRS.
¿Qué
otros factores, además de la depresión, aumentan el
riesgo de suicidio?
Las
investigaciones identificaron otros factores de riesgo del suicidio
además de la depresión. Uno muy importante es un intento
anterior de suicidio. Un niño que ha intentado suicidarse
una vez tiene más posibilidades de volver a intentarlo que
un niño que nunca lo hizo. Otros factores de riesgo incluyen
la presencia de enfermedades mentales graves además de la
depresión, por ejemplo, trastornos del comer, psicosis o
abuso de drogas. Situaciones en la vida de un niño como la
pérdida o separación de los padres o -durante la adolescencia-
el fin de una relación amorosa, el abuso físico o
sexual o el aislamiento social pueden aumentar el riesgo de suicidio,
especialmente si esas situaciones llevan a la depresión a
un niño sensible.
Los
pensamientos y comportamientos suicidas son comunes entre los jóvenes,
especialmente durante los años complicados de la adolescencia.
Los CDC informan que prácticamente uno de cada seis adolescentes
piensa en suicidarse cada año. Afortunadamente, muy pocos
de estos jóvenes mueren en estos intentos.
Cada
suicidio es una tragedia. La tendencia suicida es un síntoma
clave de depresión, por esto los tratamientos para niños
y adolescentes que sufren de depresión deben incluir un cuidadoso
seguimiento de los pensamientos y comportamientos suicidas. Es importante
tener en cuenta que los pensamientos y acciones suicidas disminuyen
con un tratamiento adecuado.
Hablar
acerca de las señales del suicidio ¿aumenta la posibilidad
de que un niño o niña se haga daño?
Cualquier
expresión de pensamientos o sentimientos suicidas en un niño
o adolescente es una señal clara de sufrimiento y debe ser
tomada en serio por los profesionales de salud, los padres, miembros
de la familia, docentes y otras personas.
Los
psiquiatras y otros especialistas de la salud mental han descubierto
que cuando una persona joven habla sobre pensamientos suicidas,
con frecuencia abre una puerta para conversar sobre la necesidad
de tomar medidas especiales de precaución o protección
por seguridad. Por esto, sirve de mucho que, como parte del tratamiento,
se hable más de los pensamientos o impulsos suicidas anteriores
o no expresados. Mucho más preocupante y potencialmente peligroso
es un joven con depresión que oculta que tiene pensamientos
suicidas.
¿Cómo
puedo estar seguro de que mi hijo tiene depresión?
Un
padre, médico, docente u otro adulto observador puede notar
las señales de la depresión en un niño o adolescente.
Si usted sospecha esto, debe tratar de obtener una evaluación
comprensiva y un diagnóstico preciso. Estos son esenciales
para desarrollar un plan de tratamiento adecuado y efectivo.
Aunque
las investigaciones identificaron los signos y síntomas de
la depresión mayor, la depresión no es siempre una
enfermedad fácil de reconocer. En los niños, los síntomas
clásicos pueden confundirse con otros problemas de la conducta
o físicos, características como las que aparecen en
la columna derecha del siguiente cuadro. Además, muchos de
los jóvenes depresivos también tienen otras enfermedades
psiquiátricas.
Al
menos cinco de los siguientes síntomas deben estar presentes
si afectan el funcionamiento diario por un período mínimo
de dos semanas.
|
Signos
y síntomas del trastorno depresivo mayor. |
Signos
frecuentes de depresión en jóvenes. |
| Estado
de ánimo depresivo la mayor parte del día |
Estado
de ánimo irritable o malhumor, preocupación con
canciones que sugieren que la vida no tiene sentido |
|
Disminución en el interés/placer por las actividades
favoritas |
Pérdida
de interés por los deportes, los video juegos y las actividades
con amigos |
| Pérdida
/aumento de peso |
Fracaso
en el aumento de peso esperado anorexia o bulimia, frecuentes
quejas sobre enfermedades físicas, por ej. dolor de cabeza
o de estómago |
| Insomnio
o hipersomnia |
Mirar
la televisión hasta altas horas de la noche, no querer
levantarse para asistir a la escuela por la mañana |
|
Agitación/retraso psicomotor. |
Conversaciones
sobre huir de casa o hacer esfuerzos para huir |
| Fatiga
o pérdida de energía |
Aburrimiento
continuo |
| Baja
autoestima, sentimientos de culpa |
Comportamiento
contradictorio y/o negativo |
|
Menor habilidad para concentrarse, indecisión |
bajas
notas escolares, ausencias frecuentes |
| Ideas
o comportamientos suicidas que se repiten |
Ideas
o comportamientos suicidas que se repiten (escribir sobre la
muerte, regalar juguetes o pertenencias favoritas) |
La
depresión mayor o clínica es una forma de depresión
del grupo mayor de enfermedades del estado de ánimo, también
llamados trastornos "afectivos". Estos incluyen la distimia,
una enfermedad del estado de ánimo con síntomas menos
graves que la depresión mayor pero con un ciclo más
crónico y persistente. Más que sufrir cambios por
etapas bien definidas de depresión, el niño con distimia
vive en un mundo teñido de un color gris sin alegría.
Otra forma de la enfermedad es el trastorno bipolar en
el que los períodos de depresión se alternan con períodos
de manías cuyos contrastes son altos niveles de energía
poco normales, grandiosidad o irritabilidad. El trastorno bipolar
puede aparecer primero como un momento de depresión. Las
investigaciones han demostrado que el tratamiento de la depresión
bipolar desconocida con antidepresivos puede disparar la fase maníaca
de la enfermedad. Los niños con antecedentes familiares de
trastorno bipolar necesitarán un tratamiento especial que
debe discutirse con su médico.
¿Cómo
debe ser el tratamiento?
El
médico de su hijo, en consulta con los padres o encargados
y, si correspondiera, con su hijo, debe desarrollar un plan de tratamiento
comprensivo. Éste incluirá, por lo general, una combinación
de psicoterapia individual y medicación. También puede
incluir terapia familiar o trabajo con el consejero de la escuela
de su hijo.
El
médico debe explicarle y hablar con usted y con su hijo o
paciente adolescente sobre los riesgos y beneficios de cualquier
tratamiento, que puede incluir o no medicación.
Existe
un antidepresivo, la fluoxetina o Prozac®, que está formalmente
aprobado por la FDA para tratar la depresión en niños.
Sin embargo, debe saber que la prescripción de antidepresivos
"sin etiqueta" (o sea, la prescripción de un antidepresivo
sin aprobación formal de la FDA para su uso en pacientes
niños o adolescentes) es común, y constante en la
práctica clínica general. Cerca del 30 al 40 por ciento
de los niños y adolescentes que no responden a una medicación
inicial, responderán a otra medicación.
Si
usted y el médico de su hijo no ven ninguna mejoría
en la salud de su hijo dentro de las próximas 6 a 8 semanas,
el médico debe volver a evaluar el plan de tratamiento y
considerar cambios
¿Cómo
puedo ayudar a controlar el riesgo del suicidio en mi hijo?
Si
un niño o cualquier miembro de una familia tiene depresión
deben seguirse estrategias generales para prevenir el suicidio.
- Los
objetos letales como las armas deben eliminarse de la casa. Los
medicamentos peligrosos en grandes cantidades, incluyendo los
de venta libre, no deben dejarse en lugares accesibles.
-
Las familias deben consultar con el médico de su hijo o
con otro profesional de la salud mental para crear un plan de
acción de emergencia, incluyendo el acceso a un número
telefónico disponible las 24 horas para casos de crisis.
-
Si su hijo expresa nuevos deseos de morir o dañarse más
seguido o si intenta suicidarse, debe contactar al médico
de su hijo de inmediato
La
APA y AACAP creen que más que cumplir con un horario de seguimiento
obligatorio, es decir, un horario fijo que establezca con qué
frecuencia y durante qué período deben ver a un médico
los niños que toman antidepresivos, la frecuencia y naturaleza
del seguimiento deben adaptarse según las necesidades del
niño y de la familia.
Algunos
niños y adolescentes también pueden mostrar otras
reacciones físicas y emocionales a los antidepresivos, por
ejemplo mayor ansiedad o hasta pánico, agitación,
agresividad o impulsividad. Algunos pueden experimentar inquietud
involuntaria o una euforia o energía injustificadas acompañadas
por un discurso rápido, impulsivo y planes o metas poco realistas.
Estas reacciones son más comunes al comienzo del tratamiento,
aunque pueden darse en cualquier momento. Si usted detecta estos
síntomas, consulte con su médico. Puede servir adaptar
la dosis, cambiarla por una medicación diferente o dejar
de usar la medicación.
En
un pequeño número de casos, un niño o adolescente
podría tener reacciones extremas a los antidepresivos o a
otros medicamentos muy comunes como la penicilina o las aspirinas
causadas por una interacción alérgica a los medicamentos
u otros factores desconocidos. Siempre que sienta preocupación
por cualquier síntoma inesperado que note en su hijo, comuníquese
inmediatamente con el médico del niño.
¿Qué
otros tratamientos para la depresión en niños y adolescentes
existen además de la medicación?
Varias
formas de psicoterapia, incluyendo la terapia cognitiva conductual
(CBT) y la terapia interpersonal (IPT, por su sigla en inglés)
son efectivas para tratar formas leves de depresión, casos
de ansiedad y otras enfermedades mentales y de comportamiento. El
objetivo de la CBT es ayudar a un paciente a reconocer y cambiar
los pensamientos negativos que puedan ayudar a la depresión.
El objetivo de la IPT es ayudar a una persona a afrontar temas relacionados
con las relaciones y los problemas interpersonales que parecen ser
importantes en el comienzo o durante la depresión. La consulta
regular durante varias semanas con un profesional de la salud especializado
disminuirá los síntomas de la depresión en
alrededor de un tercio de los adolescentes. Pero también
pueden pasar varios meses de tratamiento antes de que el estado
de ánimo depresivo y los pensamientos y sentimientos suicidas
que lo acompañan comiencen a mejorar.
Las
investigaciones muestran también que cuando se usan en combinación
con una medicación, las intervenciones como la CBT pueden
tener un efecto protector importante contra las ideas o comportamientos
suicidas.
¿Desaparecerá
la depresión de mi hijo sin tratamiento?
La
depresión aparece y desaparece en episodios, pero una vez
que un niño o adolescente pasa por un período de depresión,
es más probable que se deprima otra vez en el futuro. Sin
un tratamiento, las consecuencias de la depresión pueden
ser muy graves. Los niños a menudo tienen problemas continuos
en la escuela, en su casa y con sus amigos. También hay mayor
riesgo de abuso de drogas, trastornos del comer, embarazo adolescente,
y pensamientos y comportamientos suicidas.
¿Puede
mi hijo seguir tomando un antidepresivo que ahora es recetado?
Si
su hijo está en tratamiento con una medicación y responde
bien, debe seguir con el tratamiento. Las investigaciones sugieren
que puede haber riesgo de que aumenten los pensamientos o comportamientos
suicidas durante los tres primeros meses de tratamiento. Los adolescentes
en especial deben conocer esta posibilidad y el paciente, los padres
y el médico deben discutir un plan de seguridad, por ejemplo:
¿con quién debe de comunicarse de inmediato el niño
si tiene pensamientos suicidas?
Lo
más importante es que ningún paciente debe dejar de
tomar los antidepresivos de repente porque pueden aparecer efectos
adversos como agitación o una depresión más
intensa. Los padres siempre deben consultar al médico antes
de cambiar o terminar con el tratamiento antidepresivo del niño.
¿Cómo
puedo proteger a mi hijo con depresión?
Usted
es el mayor tutor y defensor de su hijo, por eso tiene el derecho
a saber todo lo posible sobre la naturaleza de la enfermedad de
su hijo, las opciones de tratamiento y sus riesgos y beneficios.
Asegúrese de que su hijo reciba una evaluación comprensiva.
Haga muchas preguntas sobre el diagnóstico y sobre cualquier
ciclo del tratamiento propuesto. Si no está conforme con
las respuestas o la información que recibe, busque una segunda
opinión. Ayude a su hijo a aprender, según su edad,
sobre la enfermedad para que él o ella pueda ser una parte
activa en el tratamiento.
Con
el apoyo de:
American
Academy of Child and Adolescent Psychiatry
American Association of Suicidology
American Foundation for Suicide Prevention
American Psychiatric Association
American Society for Adolescent
Psychiatry
Depression and Bipolar Support
Alliance
Families for Depression Awareness
National Alliance for the Mentally
Ill
National Association of Psychiatric
Health Systems
National Mental Health Association
Society for Adolescent
Medicine
Suicide Awareness Voices of Education
Suicide Prevention Action Network
Descargos
de responsabilidad:
La
información que se ofrece en esta guía no intenta
ser ni reemplaza los consejos de los médicos profesionales.
Todas las decisiones sobre el cuidado clínico deben tomarse
después de consultar al médico que trata al niño/adolescente.
No
se usaron fondos farmacéuticos para la preparación
y mantenimiento de esta guía o del sitio web ParentsMedGuide.org.
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Mental Health Association, NMHA, Society for Adolescent Medicine, SAM,
Suicide Awareness Voices of Education, Suicide Prevention Action Network,
SPAN, American Academy of Family Physicians, American Academy of Pediatrics
, American College of Neuropsychopharmacology,
National Institute of Mental Health, NIMH, U.S. Food and Drug Administration,
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